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Agua en industrias – Tratamiento – Corrosión

En “Agua en industrias – Consecuencia – Corrosión”, se desarrolló unos de los fenómenos más comunes que puede presentarse en una industria que utilice agua en sus sistemas de refrigeración o calentamiento, la corrosión. En esta publicación, se verá formas de evitarla.

Las aguas pueden ser naturalmente agresivas o la agresividad frente a los metales puede deberse a la lucha contra las incrustaciones. Un agua puesta en contacto con un metal tiende siempre a disolver una cierta cantidad del mismo acelerándose a pH bajos, con sobresaturación de oxígeno y en función de la proporción de sales disueltas.

El oxígeno es un agente despolarizante, dando como consecuencia un proceso corrosivo y no debe estar presente en el agua. El sulfito de sodio y la hidracina son generalmente utilizados para remover químicamente el oxígeno disuelto.

Con respecto al pH, cuanto más bajo es su valor, mayor será la concentración de iones hidrógeno y mayor la tendencia corrosiva del agua. Por lo tanto el valor de pH del agua en las calderas, se debe mantener lo suficientemente alto para controlar la corrosión.

La corrosión físico-química o electroquímica se combate con inhibidores de corrosión. Los productos normalmente utilizados se basan en mezclas a base de cromatos (inhibidores muy enérgicos pero tóxicos), fosfastos-zinc (inhibidores eficaces en aguas de poca dureza pero favorece el desarrollo de algas y bacterias por el aporte de fóforo) y organatos-zinc (su eficacia es algo menor pero no tiene problemas de toxicidad).

Por último, la corrosión bacteriana utilizan tratamientos biocidas de igual manera que para algas y bacterias.