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Alfonsina Storni

Hace 74 años, un 25 de octubre moría ésta reconocida escritora: Alfonsina Storni. La misma nació en 1892 en Laggagia –Suiza-, pero cuando era muy pequeña sus padres viajaron hacia la Argentina, por ende vivió casi toda su vida en suelo argentino y adquirió esta nacionalidad.

Estudio y se recibió de maestra, por lo que ejerció el magisterio en la ciudad de Rosario. Posteriormente se traslada hacia Buenos Aires, donde también sigue con su profesión, dando clases en varias instituciones. En Buenos Aires comenzó a frecuentar mucho más los círculos literarios, y a su vez comenzó con otra actividad, la del periodismo; comenzado a colaborar con varias revistas como Caras y Caretas y escribiendo para el diario La Nación.

Con el tiempo se convirtió en una gran y reconocida escritora, formando parte de reuniones con literarios como García Lorca, Horacio Quiroga, entre otros. Pero su vida era controvertida, Alfonsina por ejemplo, era madre soltera, hecho que no era muy aceptable en la época; igualmente eso poco importo ya que fue la primer mujer realmente reconocida por sus pares.

En cuanto a su obra literaria, paso por el romanticismo, la vanguardia y un lado irónico y angustioso. Entre sus obras pueden destacarse “La inquietud del rosedal” -1916-,”Ocre” -1925-, “Nudo de siete pozos” -1936-, entre otros.

Alfonsina, la madrugada del 25 de octubre de 1938 decide arrojarse al mar de Mar del Plata, en el sector de La Perla. La misma estaba transitando una enfermedad terminal, por eso decide quitarse la vida; cinco días antes de este hecho ella escribe “Voy a Dormir”, el poema fue publicado por el diario La Nación el día en que murió.

Los dejo con este maravilloso poema:

Dientes de flores, cofia de rocío,
manos de hierbas, tú, nodriza fina,
tenme prestas las sábanas terrosas
y el edredón de musgos escardados.

Voy a dormir, nodriza mía, acuéstame.
Ponme una lámpara a la cabecera;
una constelación; la que te guste;
todas son buenas; bájala un poquito.

Déjame sola: oyes romper los brotes…
te acuna un pie celeste desde arriba
y un pájaro te traza unos compases

para que olvides… Gracias. Ah, un encargo:
si él llama nuevamente por teléfono
le dices que no insista, que he salido…

 Vía: Biografías y vidas y un tango al sur de la luna