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Digestión y absorción de nutrientes

Cuando hablamos de “nutrientes” solemos generalizar. Decimos “esto tiene muchos nutrientes” como algo bueno o “comete esto que tiene los nutrientes necesarios para que te desarrolles bien”. No dejan de ser, si no se tiene conocimiento de ello, frases vacías. Básicamente, un nutriente es una forma generalizada de llamar a todo compuesto químico que nos resulta útil en nuestro metabolismo. Así, el intercambio de nutrientes está definido en la ecología por la cadena trófica de alimentos (quién se come a quién), y según quién se come a quién clasificamos a los seres vivos. Y el proceso de digestión de esos nutrientes está determinado, en los seres humanos por ejemplo, por su sistema digestivo. Pero… ¿cómo es el proceso de digestión y absorción de nutrientes?

La absorción de nutrientes

Antes de que todos los componentes del alimento sean metabolizados, éste debe sufrir un proceso físico de transformación (no “cambio”) que los vuelve más susceptibles a la digestión final. En el proceso de digestión intervienen las glándulas salivares, el hígado y el páncreas y está regulado por mecanismos nerviosos y hormonales. También hay otros procesos para los alimentos (como el lavado, por ejemplo) pero, como no se generan dentro del sistema digestivo, entonces no se considera digestión. Hay dos tipos de digestión: la física (triturado y procesamiento del bolo alimenticio, por lo general en la boca) y la química (en donde mediado por sustancias químicas se degrada dicho bolo para aprovechar su posterior absorción de nutrientes).

El proceso de absorción de nutrientes ocurre principalmente en el intestino delgado, donde se absorbe la mayor parte del agua, alcohol, azúcares, minerales y vitaminas hidrosolubles así como los productos de digestión de proteínas, grasas e hidratos de carbono. Los ácidos grasos pasan a ser directamente triglicéridos, importante precursor energético. Los Hidratos de Carbono se degradan a monosacáridos como la glucosa, cuya importancia y metabolismo ya hemos hablado. Por último, los aminoácidos absorbidos son importantes como precursores de la síntesis de nuevas proteínas y enzimas.