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El reciclaje de papel

En la publicación “Separación y reciclaje de residuos”, introdujimos una práctica utilizada a nivel mundial que es la separación y el reciclaje de residuos inorgánicos. En esta oportunidad, nos centramos en el reciclaje de papel.

Para facilitar la separación y el traslado del papel y el cartón, deben amarrarse y deben estar limpios y secos. Dentro de los cartones pueden reciclarse también los envases de alimentos; por ejemplo de jugos, leches, purés, salsas y sopas. Deben enjuagarse y aplastarse para facilitar su recolección.

Para el reciclaje de papel, se debe, en primer lugar, disponerlos en agua para obtener sus fibras componentes. En segundo lugar, se las debe lavar para eliminar los contaminantes no fibrosos; y luego tratarlas con disoluciones de hidróxido o carbonato de sodio para destintar el papel y algún detergente para ayudar a dispersar el pigmento. Las partículas de tinta son eliminadas por medio del lavado o la flotación de la tinta mediante la incorporación de burbujas de aire. Puesto que el material resultante del destintado, es menos blanco que la fibra virgen, se mezclan los dos tipos de fibras.

La tinta usada, es recuperada con algo de pulpa de fibra. Primeramente se prensa para eliminar el agua, y luego puede quemarse para producir vapor para utilizarlo en la misma planta papelera o tratarla para destoxificarla.

En general, el uso y emisión al medio ambiente de materias primas, como el cloro u otros agentes blanqueantes, de ácidos y disolventes orgánicos, es significativamente menor con la producción de papel reciclado que con la creación de material virgen.

Debe tenerse en cuenta que hay un límite en el número de veces que el papel puede ser reciclado, ya que con cada ciclo las fibras pierden su integridad. Por ejemplo, el papel de diario puede ser reciclado como mucho cinco veces.

Otra alternativa es la incineración, para recuperar su contenido energético, reduciendo la cantidad de combustibles fósiles requerido para ser quemado.