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El siglo Prodigioso – Breve crónica de 100 años decisivos (VI)

Avanzamos un poco más con el artículo “El siglo prodigioso” publicado en la revista Nuestra de Olavarría en 1999. Se tratan en esta oportunidad los años 1910 y 1911.

1910.

*Paul Ehrlich encuentra un remedio eficaz contra la sífilis. Paul Ehrlich fue un eminente médico y bacteriólogo alemán ganador del premio Noble de Medicina en 1908. En 1910, junto con su asistente japonés Sachahiro Hata, desarrolló la primera cura efectiva de un compuesto derivado del arnesino, llamado “Salvarsan”. Más tarde, Ehrlich desarrolló una versión mejorada llamada Neosalvarsan.

*Se celebra el Centenario de la Revolución de Mayo. Los festejos se llevaron a cabo bajo el estado de sitio declarado por el entonces presidente Jose Figueroa Alcorta a causa del sabotaje y boicot que movimientos anarquistas buscaban realizar al mismo. Para el festejo llegaron a Buenos Aires embajadores y comitivas especiales, que fueron alojados por las familias tradicionales. Los festejos comenzaron el 21 de mayo de 1910. En la imagen se observa la estructura metálica, erigida para la ocasión, que se utilizo luego como cúpula de la jaula de los cóndores en el Zoologíco de Buenos Aires, la pirámide de Mayo y en el fondo la Casa Rosada.

1911.

*El noruego Roald Amundsen llega al Polo Sur. Fue un explorador noruego de las regiones polares. Dirigió la expedición a la Antártida que alcanzó el Polo Sur por primera vez. Sitúo su campamente en Bahía de las Ballenas, y partió con cuatro compañeros con ayuda de perros polares, el 19 de octubre de 1911. El 14 de diciembre la bandera noruega se izó en el polo.

*Ernest Reutherford descubre la estructura del átomo. Fue un físico y químico neozelandés. En 1911 realizó un experimento que consistía en bombardear con partículas alfa una finísima lámina de oro, que eran recogidas en una pantalla de sulfuro de cinc. Reutherford observó que la mayoría de las partículas atravesaban la lámina sin desviarse o desviándose pequeños ángulos, mientras que otras eran dispersas a ángulos grandes hasta 180°. Esto llevó al químico a suponer que las cargas positivas que las desviaban estaban concentradas dentro de los átomos ocupando un espacio muy pequeño en comparación con el resto del átomo. A esta parte Reutherford le llamó núcleo.

Hasta acá llegamos hoy. Continuaremos en el próximo artículo con más del “Siglo Prodigioso”.