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La luna

Luna

Desde tiempos muy remotos, el hombre quiso conocer e investigar el aspecto de la luna. El primero que observó al satélite natural de la tierra con un telescopio fue Galileo Galilei, en el siglo XVII. En aquella época se creía que la luna estaba hecha de una materia semejante al cristal, y que era extraordinariamente lisa. En la actualidad todos sabemos que este astro es en realidad un verdadero desierto de piedra y polvo seco.

Entre las numerosas teorías que han intentado explicar el origen de la luna, la más aceptada en la actualidad es aquella que sostiene que se formó al mismo tiempo que la tierra y, debido a su menor masa, quedó atrapada en el campo de atracción de esta última coordenada a describir una órbita a su alrededor.

Debido a la corta distancia que separa la Tierra de la Luna, ésta ejerce sobre las masas líquidas de nuestra planea una fuerte atracción gravitacional que origina el fenómeno de las mareas. Se producen dos ascensos (flujo o alta mar) y dos descensos (reflujo o baja mar) cada 24hs. y cada 50 minutos.

La Luna, a diferencia de la tierra, no tiene atmósfera. Esto determina que, durante el día las temperaturas lleguen hasta 120°C y durante la noche bajan a -150°C. Por esta razón, tampoco se producen ruidos ni vientos, hay un silencio ininterrumpido.

El suelo lunar no es liso sino que presenta un paisaje irregular. Se destacan los mares o extensas llanuras que desde la tierra se ven como zonas oscuras, éstas cubren más de la mitad de la superficie lunar. Su nombre se debe a que los antiguos astrónomos creyeron que estas manchas eran auténticos mares; más tarde se supo que el agua no existía en la luna. El resto de la superficie lunar comprende  terrenos más altos y más claros, como, por ejemplo, millares de orificios o cráteres de su suelo, éstos fueron producidos por la caída de meteoritos. Posee también una cadena de montañas cuya altura oscila entre 3 y 7 km. Algunas rodean los mares sobre los cuales se proyectan las sombras de las montañas.

Nuestro satélite realiza tres movimientos básicos: el de rotación (giro alrededor de su eje), el de revolución (alrededor de la Tierra) y el de traslación (alrededor del sol). Los dos primeros los efectúa en 24 días, 12 hs, 44m y 3 seg. Estos movimientos están sincronizados de forma tal que, a medida que gira alrededor de la Tierra, lo hace sobre sí misma, ofreciendo siempre la misma cara a nuestro planeta. Esta es la causa por la cual siempre vemos la misma porción de nuestro satélite. La cara oculta fue fotografiada por primera vez por la nave espacial soviética Lunik III, el 7 de octubre de 1959. El movimiento de traslación lo realiz, junto con la Tierra, en 365 días.

En la estructura interna de la Luna se distingue una capa externa formada por material poco consolidado y de aproximadamente 20; le sigue una capa interior de roca consolidada que alcanza 75 km de espesor. Por debajo de esta se encuentra una capa rica en feldespato, de 35 km de espesor; tras esta se ubica  el manto de 950 km de espesor y por último se halla el núcleo metálico de 1500 km de diámetro.

La intensidad de la gravedad lunar es de seis veces menor que la de la Tierra y por ello carece de atmósfera. Es por este fenómeno de ingravidez que en la Luna es posible arrojar una piedra a un kilómetro de distancia o dar un solo salto a 10 metros de altura.  Debido a la escasa fuerza gravitatoria en la Luna, un objeto cualquiera pesa seis veces menos que en la Tierra. El día solar en la Luna dura 14 días terrestres. La Luna dista de la Tierra unos 384 km, un poco mas que un segundo de luz. La superficie de la Luna es 13 veces menor que la de nuestro planeta y su volumen es 50 veces más reducido que el de la Tierra.