La musa que deslumbró al Surrealismo

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“Leda atómica” 1949

Si por algo no se distinguió Dalí fue por el culto a la modestia. Ególatra hasta la indecencia, no se sonrojó al decir: “Cada mañana me levanto, experimento el exquisito placer de ser Salvador Dalí y me pregunto, en éxtasis: ¿Qué cosas maravillosas va a realizar hoy este Salvador Dalí?

En Paris, el pintor catalán conoció a quien sería su amor, musa inspiradora y protagonista de varios de sus cuadros: se trataba de Helena Diakonova, conocida bajo el seudónimo de Gala.

Nacida en Rusia, estaba casada con el poeta surrealista Paul Eluard, a quien abandonó al conocer a Dalí. Con él se instaló en Cadaqués, en la costa catalana, y ya nunca se separaron, pese a las múltiples infidelidades de Gala.

La devoción por ella se torno ilimitada: “Gala es una súper mujer, excepcional en todo. Me hizo ganar cuanto tengo; con ella me uní bíblicamente, la primera y única mujer con la que hice el amor: Me dio como una madre, una nueva vida”, confesó.

Además de autocalificarse como la encarnación del movimiento surrealista“El surrealismo soy yo”, dijo, resentido, cuando un retrato de Lenin provocó que André Bretón lo excomulgara del culto surreal-, Dalí fue sin dudas un artista polifacético: escultor, diseñador gráfico, escritor, orfebre, escenógrafo, animador asociado a Walt Disney y co-autor junto a Luis Buñiel del film El perro andaluz.

En Leda atómica- un desnudo pintado por Dalí en 1949-, Gala ocupa el centro y los elementos restantes de la composición giran alrededor de su órbita. Está inspirado en un tema mitológico y para pintarlo Dalí utilizó una fotografía de su mujer. Ella encarnada en Leda, flotando desnuda sobre un altar, con su mano izquierda acariciando suavemente la cabeza de un cisne que no es otro que Zeus, transmutando en ave para conquistar el amor de la reina de Sparta. Al fondo, un mar azul grisáceo entre dos acantilados luce como la recreación de la bahía de Cadaqués sitio donde el artista y su mujer iniciaron su relación.

Dalí nació el 11 de Mayo de 1904 en Figueres, y a los 6 años pintó su primera obra. Murió en su pueblo natal en 1989. Excéntrico, exuberante, maestro de la provocación rigurosamente premeditada, Dalí también fue dueño de un humor impecable e impiadoso: “Solo hay dos cosas malas que pueden pasarte en la vida: ser Pablo Picasso o no ser Salvador Dalí”



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