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Las preocupaciones y el estrés

Preocupación excesiva

Hoy en día estar preocupado parece ser más que un estado, una forma de vida y una moda. Quizá la preocupación excesiva por cualquier cosa que experimentan algunas personas siempre existió pero hoy se conoce más o se habla más de ello. Yo creo que un poco de esto hay pero también tiene mucho que ver la época en la que vivimos, una época fuertemente marcada por la tecnología y la comunicación virtual en exceso pero con un déficit de comunicación real.

En mi opinión hay múltiples factores que inciden hoy en día para que el ser humano tiene a sobrepreocuparse, a vivir estresado, ansioso y todo el tiempo en el futuro. Los resumo en 3 puntos principales que generan y estrés y preocupación en el hombre:

– La inserción del sexo femenino en el mercado laboral  ha ido generando un cambio en la estructura social que ha impactado fuertemente tanto en hombre como en mujeres. La mujer hoy en día ya no está para los quehaceres domésticos, trabaja a la par que el hombre, compite con el hombre. Los hijos pasan más tiempo solos, con niñeras o en guarderías, esto trae aparejado problemas de conducta en los chicos, mayor riesgo de adquirir enfermedades (la guardería es un caldo de cultivo para los gérmenes) y menos tiempo para educar e inculcar valores en los niños. Toda esta reestructuración social, si bien ha sido muy importante desde el punto de vista femenino ya que se le ha dado un lugar a la mujer, también ha desestabilizado al modelo patriarcal de familia. Todos son puntos de preocupación y estrés.

– La globalización ha hecho que tengamos la cabeza más abierta, pero esto no es gratis ya que conlleva una mayor preocupación por los sucesos que ocurren en nuestro país y a nivel internacional. Antes las personas no se enteraban de lo que ocurría al otro lado del mundo o se enteraban tarde y con poca información. Hoy en día al instante sabemos lo que ocurre en Rusia, en Ucrania o en Japón, y tenemos acceso a imágenes y vídeos que nos transmiten más fehacientemente esa información. En general, a una persona con un poco aunque sea de sensibilidad social, no le pasa por el costado una guerra, por más que se este dando a millares de kilómetros de su vivienda.

La excesiva comunicación virtual y la tecnología han hecho que vivamos acelerado, que queramos todo ya. Ni siquiera podemos esperar a que se caliente el agua para el mate en una pava por eso se ha vuelto de moda la pava eléctrica que pone a punto el agua en tan solo un minuto. Nos juntamos a tomar una cerveza con alguien pero al mismo tiempo mantenemos una conversación por WhatsApp con otro grupo de amigos. No estamos ni acá, ni allá. Caminamos apurados, sin mirar a nuestro alrededor o hablando por teléfono, sin percepción del entorno que nos rodea.