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Los efectos del smog sobre la salud humana (Parte II)

En publicaciones anteriores hemos evaluado la presencia de partículas contaminantes en el aire que respiramos y sus fuentes. En este caso, continuamos analizando los efectos de dichas partículas sobre la salud humana, tal como se hizo en “Los efectos del smog sobre la salud humana (Parte I)”.

El smog fotoquímico, formado a partir de óxidos de nitrógeno es mas común en algunas ciudades que el smog debido a los compuestos de azufre, en particular a aquellas que tienen altas densidades de población y de vehículos. Este smog está constituido de gases como el ozono, y una fase acuosa compuesta por compuestos solubles orgánicos e inorgánicos en forma de partículas suspendidas.

El mismo ozono es un contaminante nocivo para la salud. Su efecto en las personas sanas y robustas es tan grave como en las que ya tienen problemas respiratorios. Suele producir irritación en el sistema respiratorio, en la nariz y en la garganta, respiración más breve y dolor de pecho. Incluso deportistas suelen experimentar estos síntomas mientras se ejercitan durante episodios de smog. Existen pruebas que demuestran que los tiempos en carreras de cross aumentan con la concentración de ozono en el aire que inhalan los deportistas.

La mayor parte de las naciones industrializadas han decretado estándares que regulan las concentraciones máximas en el aire de dióxido de azufre, dióxido de nitrógeno y monóxido de carbono, así como ozono y, en algunos casos, azufre reducido total, ya que todos estos gases generan efectos nocivos sobre la salud humanas concentraciones suficientemente altas.

A modo de cierre, es de interés saber que pueden generarse efectos positivos sobre la salud humana de la contaminación del aire. Por ejemplo, el cáncer de piel en áreas muy contaminadas con ozono se reduce, probablemente a causa de la capacidad del gas para filtrar radiación UV – B de la luz solar.