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Propiedades intensivas – Experiencia de laboratorio

En “Propiedades físicas y químicas de la materia”, se vió brevemente lo que era una propiedad intensiva de la materia. En esta oportunidad se verá una experiencia de laboratorio, que me pareció interesante para terminar de entender el concepto de propiedad intensiva.

Deben tomarse una cantidad de naftalina y se la divide en dos porciones. Una formada por dos bolitas y una formada por tres bolitas. Se reducen las mismas a polvo con una maza y martillo, y luego de observar ambas muestras se deben analizar las siguientes propiedades: Color, olor, tacto, dureza, brillo, si se disuelven en agua y si flota o se hunden en el agua.

¿Variaron las propiedades de la naftalina en las dos muestras estudiadas?

A estas propiedades que no varían con la cantidad de sustancia con la que se experimenta o con la forma de la misma, se las llama propiedades intensivas.

¿La densidad es una propiedad intensiva o extensiva?

Si se piensa que la densidad es la masa de cada centímetro cúbico, no importa entonces la cantidad de masa que consideramos de la sustancia, ya que ella tendrá siempre el mismo valor. Veámoslo con un ejemplo:

1 cm3 de mercurio (el metal líquido que se utiliza en los termómetros), tiene una masa de 13,6 gramos; 2 cm3 de mercurio, tienen el doble de masa, 27,2 gramos. 8 cm3, tienen una masa igual a 108,8 gramos. Basta con medir el volumen en un elemento adecuado de laboratorio (del cual se conozca su masa) y pesarlo con el mercurio (la diferencia entre la masa del elemento solo y elemento con el mercurio será el peso del mercurio). Con las masas y los volúmenes se calcula la densidad como sigue:

d= m/V= 13,6gr/1cm3= 27,2gr/2cm3= 108,8gr/8cm3= 13,6 g/cm3

Al aumentar el volumen en la misma medida aumenta la masa, de modo que la relación entre ambas se mantiene. Por consiguiente, la densidad también es una propiedad intensiva.

¿Qué sucede cuando se calientan dos cantidades distintas de agua?

Se ve que la cantidad mayor tarda más tiempo en hervir que la menor, pero se puede verificar con el uso de un termómetro, que el momento de hervir las dos muestras de agua tienen la misma temperatura: 100°C. Este se conoce como el punto de ebullición del agua, y también es una propiedad intensiva.

Lo mismo sucede con el punto de fusión.

Tanto las propiedades intensivas que se constataron con nuestros sentidos (color, olor, tacto) como aquellas que pueden determinarse mediante experiencias de laboratorio (densidad, punto de ebullición), son necesarias para identificar una sustancia. Por ello, se dice que cada sustancia tiene propiedades intensivas características que nos permiten diferenciarla de otra sustancia.