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No se ve bien sino con el corazón

El título que elegí es un fragmento del libro «El Principito» de Antoin de Sanit Exupéry: no se ve bien sino con el corazón, lo esencial es invisible a los ojos enseña el zorro al Principito, y a ello nos vamos a referir hoy.

El temático de hoy se orienta hacia lo invisible, a aquellos aspectos que tenemos en cuenta aunque no los veamos, y aún así son tan (o más) importantes como los que se ven.

A veces es difícil cambiar lo tangible por lo no tangible. Por ejemplo cuando de ciencia hablamos si no tenemos pruebas, algo que se pueda ver y tocar, lo invisible, lo supuesto no tiene ningún tipo de valor. Este es quizás uno de los pocos casos en los que lo invisible no es lo más importante, no se busca, no se necesita.

Por supuesto que lo primero que se me ocurrió al leer  sobre esta temática fueron los valores. Si quisiéramos realizar una definición aproximada, diríamos que son principios que nos permiten orientar nuestro comportamiento en función de realizarnos como personas. Son creencias o convicciones, que nos ayudan a preferir, apreciar y elegir unas cosas en lugar de otras.

Los valores que se nos puede enseñar y que podemos aprender son muchos, como el respeto o la amabilidad, pero hay uno que a la hora de hablar del ambiente escolar, en mi opinión es fundamental: el compañerismo. Este «es un tipo de relación o vínculo que se establece entre compañeros y que tiene como características principales las actitudes de bondad, respeto y confianza entre los miembros que son parte de ella«

Para que el compañerismo esté presente, es necesario que quienes lo practiquen, tengan un objetivo primordial: la defensa y el mantenimiento del bienestar de sus pares, sus compañeros. No todas las relaciones implican compañerismo, puesto que para ello, es necesario una total y completa entrega, además de una actitud desinteresada, constante y solidaria, y claro está que no todas tienen estas características.

La familia es la primer institución encargada de fomentar estos valores. A medida que el niño crece y comienza los diferentes niveles educativos, es el jardín, la escuela y hasta la universidad, la segunda institución sobre la que este labor recae. Necesitamos que el aprendizaje de valores este hoy en día en el mismo plano y a la misma altura que otros conocimientos como la biología o la historia. De esta forma, la escuela estará no sólo formando mentes, sino también personas.

Recomendamos leer las opiniones de nuestros compañeros a acerca de la temática presentada: